El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ha asistido hoy en Bruselas a la Reunión Ministerial convocada por Bélgica en la que se han abordado diversos asuntos relacionados con el fenómeno de los yihadistas retornados y sobre la lucha contra la radicalización violenta.

Francisco Martínez afirma en Bruselas que la adopción de acuerdos de colaboración con Terceros Estados es esencial para la efectiva adopción de medidas que permitan reducir la amenaza terrorista

Ministerio del Interior

Bruselas (Bélgica), 08/05/2014

Lucha contra el terrorismo yihadista y el radicalismo violento

El secretario de Estado de Seguridad ha detallado que el número de combatientes yihadistas desplazados desde España a Siria se cifra en varias decenas de personas y que entre 2001 y 2014 se han realizado en España 18 operaciones contra el terrorismo yihadista con un total de 92 detenidos, algunos de ellos relacionados con Siria

Francisco Martínez ha señalado que “nuestra experiencia es esencial para la eficaz detección y control de combatientes extranjeros que acuden a zonas de conflicto y por ello se debe prestar especial atención a los yihadistas que retornan de las áreas de conflicto a los países de origen”

El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ha asistido hoy en Bruselas a la Reunión Ministerial convocada por Bélgica en la que se han abordado diversos asuntos relacionados con el fenómeno de los yihadistas retornados y sobre la lucha contra la radicalización violenta.

En este encuentro, Francisco Martínez ha representado a España en una Reunión multilateral en la que también han participado los responsables de Interior de Bélgica, Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido, Marruecos, Jordania, Suecia, Túnez, Turquía y Estados Unidos, así como el coordinador de antiterrorista de la Unión Europea, Gilles De Kerchove.

Durante su intervención, el secretario de Estado de Seguridad de España ha agradecido a Bélgica la organización de esta Reunión Ministerial para tratar un asunto de vital importancia como es la amenaza procedente de los combatientes yihadistas, sus desplazamientos y el retorno a sus países de origen.

Francisco Martínez ha destacado que esta amenaza se extiende tanto a la región donde combaten los yihadistas como a los países de origen y de tránsito y ha señalado que “en todos nuestros países entran en contacto con otros combatientes o facilitadores, como vienen demostrando las últimas desarticulaciones de células terroristas yihadistas”.

El secretario de Estado ha agradecido igualmente la participación en este foro internacional de Marruecos, Túnez, Jordania y Turquía “como países imprescindibles con los que debemos cooperar estrechamente, algo que España viene haciendo, y con los que compartimos los mismos intereses respecto a la amenaza que suponen los combatientes yihadistas retornados”.

Martínez ha trasladado a todos los participantes de la Reunión Ministerial en Bruselas que este fenómeno no es nuevo para España y ha detallado que el número de combatientes yihadistas desplazados desde España a Siria se cifra en varias decenas de personas. Además, el secretario de Estado de Seguridad ha explicado que los actuales viajes a Siria se han visto precedidos por otros viajes a Bosnia y a Afganistán. Francisco Martínez también ha destacado que hay combatientes reclutados en España que lucharon en Chechenia y en Mali.

En este contexto, el secretario de Estado de Seguridad ha afirmado que entre 2001 y 2014 se han realizado en España 18 operaciones contra el terrorismo yihadista con un total de 92 detenidos, algunos de ellos relacionados con Siria.

Respecto a las principales medidas adoptadas, el secretario de Estado de Seguridad ha detallado que en España se viene prestando especial atención a la población más vulnerable a los procesos de radicalización. Por ello, ha explicado el secretario de Estado, se han desarrollado operaciones policiales focalizadas en aquellos lugares que son más proclives a la captación de individuos. También se han llevado a cabo operaciones policiales contra las redes de reclutamiento y los combatientes retornados. Asimismo, España ha reforzado la seguridad de sus fronteras exteriores mediante el control de vuelos sensibles y se ha incrementado la colaboración con terceros países.

En lo referente a la cooperación con Terceros Estados, Francisco Martínez ha señalado que “nuestra experiencia es esencial para la eficaz detección y control de combatientes extranjeros que acuden a zonas de conflicto y por ello se debe prestar especial atención a los yihadistas que retornan de las áreas de conflicto a los países de origen”.

Además, Martínez ha subrayado que esta cooperación implica el intercambio de información, la puesta en común de medios y la formación policial con el fin de lograr una respuesta global. Para lograr una mayor eficacia, ha afirmado el secretario de Estado de Seguridad, “es necesario canalizar esa cooperación, estableciendo puntos focales de intercambio de información, evitando la existencia de una multiplicidad de interlocutores que pueden provocar que los datos no lleguen a los interlocutores adecuados, dando lugar a duplicidades y excesos de reseñas”.

En este contexto, el secretario de Estado ha recordado que la adopción de acuerdos de colaboración con Terceros Estados, tanto en el ámbito bilateral como multilateral, es un elemento esencial para la efectiva adopción de medidas que permitan reducir la amenaza terrorista.

Francisco Martínez ha trasladado a los ministros y secretarios de Estado participantes en este foro que la celebración de reuniones de trabajo tanto en el ámbito operativo como estratégico son fundamentales para mantener una colaboración continuada. “En estas reuniones”, ha dicho, “es sumamente importante adoptar compromisos de actuación y la aplicación de un catálogo de buenas prácticas homogéneas entre los distintos Estados”. “La colaboración con Terceros Estados así como la desarticulación de las redes de apoyo logístico que existen en estos países son esenciales”, ha enfatizado el secretario de Estado de Seguridad de España.

A continuación, Martínez ha puesto de relieve el compromiso adquirido por España como miembro de la Unión Europea en la lucha contra la radicalización violenta y muestra de ello –ha señalado- “es la Estrategia de Seguridad Nacional diseñada en 2013 por nuestro país”. En este proyecto se encuentra el “Plan de Lucha contra la Radicalización” desarrollado por el Centro Nacional de Coordinación Terrorista (CNCA) que establece un sistema integral de actuación que permite la observación, valoración y tratamiento de la radicalización y el extremismo violento en su conjunto, ha explicado Francisco Martínez.

El secretario de Estado de Seguridad ha señalado que este Plan contempla tres ámbitos de actuación: el interno; el externo, y el ciberespacio. En el ámbito interno se asume que el término geográfico local es el escenario principal en el que se debe actuar  sobre este fenómeno y,  diseña grupos locales que luchan contra la radicalización. En el ámbito externo, el CNCA es el encargado de la acción exterior del Estado en relación a la radicalización y el extremismo violento. En cuanto al ciberespacio, este Plan contempla una política de comunicación de la Administración en la Red que haga un seguimiento de los autores y contenidos radicales que circulan en este entorno, ha señalado Francisco Martínez.

La empresa española que desee internacionalizacionarse necesita diseñar e implementar un sistema que sea capaz de acercarla lo máximo posible a la realidad del entorno empresarial

La inteligencia competitiva como arma estratégica en exportación.

Las empresas y en particular las exportadoras han sufrido cambios muy importantes en las últimas décadas. La globalización primero y la destrucción de gran parte del mercado por efecto de la crisis, de diferente tipología según países, y el cambio de “orden” en la economía mundial nos ha traído una realidad competitiva mucho más compleja a las empresas.

Esta complejidad se hace más patente en exportación  puesto que las empresas están mas expuestas  y por que al estar presentes en un mayor número de países su entorno competitivo se multiplica por el número de países en los que están presentes y así lo hace también su complejidad.

Los mercados han pasado de ser casi estáticos, casi nunca pasaba nada, a ser mercados dinámicos y últimamente más parece que son mercados que se encuentran en una continua revolución. Los cambios son constantes, las absorciones o compras entre empresas competidoras o clientes  se multiplican, la tendencia es a la concentración, cambiando cada vez nuestro entorno y la relación de fuerzas en el mercado. La facilidad de movimientos de capitales y personas hacen que las industrias puedan trasladarse y florezcan allí donde no estaban presentes hace muy pocos años.

Estas situaciones hacen que la empresa exportadora se enfrenta a situaciones difícilmente controlables.

¿Cómo hacer en exportación planes a corto y medio plazo en un entorno de estas características?, por no hablar de planes a cinco años. Resulta casi imposible, pues el nivel de incertidumbre de la empresa ha aumentado exponencialmente.

Pero a la par del crecimiento de la incertidumbre crece la necesidad de tener información permanente de la situación para tomar las mejores decisiones posibles. Sin conocimiento de lo que ocurre en nuestro entorno, tomar decisiones sin información actualizada es como jugar a la ruleta o apostar a los caballos de carreras. Contamos con muchas más probabilidades de equivocarnos.

En cambio contar con información actualizada puede reducir en mucho el riesgo de equivocarnos en exportación, por eso es importante contar con un buen sistema de información que nos permita reducir ese alto nivel de incertidumbre y que por otro lado nos de cómo mínimo una base para tomar decisiones basados en la realidad y no en  percepciones , creencias o deseos.

La empresa necesita diseñar e implementar un sistema que sea capaz de acercarla  lo máximo posible a la realidad del entorno. Un sistema de inteligencia de mercados o competitiva es una herramienta fundamental para llegar a este conocimiento.

Un sistema de inteligencia competitiva que conlleve la aplicación de un sistema que logre  identificar las necesidades de información en diferentes campos como ; el comercial, tecnológico, legislativo, fiscal, competitivo, etc. También es necesario planificar  como llegaremos a la información, identificar las fuentes ; a través de nuestros comerciales, sistemas de monitorización de información, etc y por último ser capaces de separar “ el grano de la paja” sabiendo reconocer la información fundamental y crítica de la que no lo es y transformándola , a través del análisis , en conocimiento para la mejor toma de decisiones.

Fuente:Bernardo Abril

Josep Oliver Alonso. Catedrático de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona escribio los ¿Los Presupuestos de la recuperación?

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¿Los Presupuestos de la recuperación?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la rueda de prensa del viernes, Sáez de Santamaría, Montoro y Guindos escenificaron el pistoletazo de salida de la recuperación, hacia las elecciones generales de finales de 2015. El primer acto de esta obra se representó ya en abril, cuando las previsiones de PIB hasta 2016 se situaron en la parte baja del consenso. Ahora se insiste en esta misma línea, con un avance del PIB para 2014 de sólo el 0,7%, también lejos de lo que espera la mayoría de analistas. Con ello se consigue elevar la moral de la tropa cuando la realidad supere las previsiones y, más importante aún, presionar a la baja sobre el gasto público, dada la ineludible necesidad de cumplir con el déficit público del 5,8% autorizado por Bruselas. Aparte de este extremo, ¿qué habría que destacar de esta versión estilizada del proyecto de presupuestos? Entre otros, los siguientes aspectos.

-En primer lugar, España regresa a la senda de crecimiento de verano de 2011, cuando el PIB estaba avanzando cerca del 1%. Pero en julio de ese año nos adentramos en una nueva recesión, y que se ha extendido hasta el pasado junio, alimentada por la convicción que España abandonaría el euro. Ello generó una espectacular huída de capitales (pérdida de 380.000 millones de euros entre julio de 2011 y agosto de 2012), el colapso de la confianza de consumidores y empresarios, el alza de la prima de riesgo y de los costes de financiación de la deuda y, lógicamente, una nueva recesión, que se ha llevado por delante, hasta marzo de 2013, la friolera de 1,7 millones de empleos. Tras el camino a Canosa de Rajoy y Guindos pidiendo el rescate bancario en julio de 2012, y el radical cambio de política de Montoro (alzas de impuestos y nuevos ajustes presupuestarios), hemos recuperado cierta normalidad. De la que dan fe esos nuevos presupuestos. Pero en este cambio de rumbo, y la intervención soft de España que lo precedió, nuestro margen de maniobra se redujo substancialmente. Por ello, las líneas maestras de estos presupuestos se han pactado, en lo esencial, con el Comisario Olli Renh, que, como contrapartida a la menor exigencia de déficit, ha exigido cambios estructurales que ahora comienzan a hacerse evidentes.

-En segundo lugar, continúa el duro ajuste del gasto en personal del sector público. Así, se mantiene la exigencia de no reemplazo de jubilaciones, que ya contemplaba el Plan nacional de Reformas 2011-2014 de Zapatero. De forma que, a finales de 2014, y por la puerta trasera de las jubilaciones o finalizaciones de contrato, se habrá producido una reducción en el número de sus trabajadores (funcionarios o contratados) que podría alcanzar los 400.000 empleos públicos menos que en 2010. A ello se suma la congelación de retribuciones, de forma que éstas acumularan en 2014 una pérdida de poder adquisitivo entre el 15% y el 20%.

El gasto en desempleo continúa disparado y aumenta, cerca del 10%, según el gobierno

-En tercer lugar, el gasto en desempleo continúa disparado y aumenta (cerca del 10%) según el gobierno, hasta casi 30.000 millones de euros, aunque si al presupuesto inicial de 2013 se añade la ampliación de crédito de julio pasado (5.000 millones) se trata de una reducción. Hay que saludar como positivo que una parte substancial del mismo se dirige a subsidiar a aquellos que han perdido su derecho a prestación: cerca de un 25% de los casi 6 millones de parados llevan en el desempleo más de 2 años y otro 25% entre 1 y 2.

-En cuarto lugar, cierta corrección en la inversión en I&D. Se trata del chocolate del loro en términos agregados, pero la cerrazón del gobierno en los dos últimos años ha puesto al sistema de ciencia español al borde del precipicio. Bien está la rectificación, aunque sea modesta.

-En quinto lugar, los intereses de la deuda pública continúan drenando importantes recursos (casi 37.000 millones), algo menos que en 2013, pese a la notable caída de los costes de las nuevas emisiones. Y ello por el importante efecto inercia de un volumen de deuda gigantesco, cuya corrección, tanto al alza como a la baja, es sólo paulatina.

-En sexto lugar, muy modesta reducción del déficit (para el Estado y sus organismos cae ¡una décima!, del 3,8% al 3,7% del PIB, y tres para la Seguridad Social, del 1,4% al 1,1%). Y, a pesar de ello, el volumen de deuda pública continúa escalando y se situará, en 2014, en el 96% del PIB, que nos acerca peligrosamente al grupo de países del euro con endeudamiento público por encima del 100% (Italia, Irlanda, Portugal y Grecia).

Los intereses de la deuda pública continúan drenando importantes recursos, casi 37.000 millones

Finalmente, se han anunciado dos reformas que, aunque formalmente separadas de la ley de presupuestos, deberían tener efectos sobre el gasto ya en 2014. Se trata, en primer lugar, del inicio de la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. El crecimiento del número de jubilados y el aumento de su pensión media obligan a un duro proceso de pérdida de capacidad de compra de los pensionistas, que parece se iniciará en 2014. Además, en segundo término, comienza el camino de la desindexación, especialmente relevante para la obra pública o los servicios públicos. Otra exigencia de Bruselas que también va a ponerse en marcha en 2014.

En suma, los presupuestos de la recuperación no traen novedades substanciales en el ámbito de las grandes magnitudes, aunque las reformas y ajustes continúan sin pausa e, incluso, han adquirido cierta aceleración. Resultado, sin duda, de la decisión de la Comisión de ampliar en dos años el situar el déficit público en el 3%. Continúa, pues, un lento, profundo e inexorable ajuste a la baja en el gasto público.

¿Presupuestos de la recuperación? Pues, no. ¿Continuidad en el ajuste del gasto? Pues, si. ¿Anticipo de reducciones fiscales? Pues, también. Seguimos el motto de Draghi, Olli Renh y Barroso: reduzcan impuestos y, para subyugar el déficit, compriman más intensamente el gasto. A pesar de ello, el acopio de pasivos financieros da vértigo. Esperemos que ni Berlusconi ni otros choques exteriores vuelvan a desestabilizar nuestra nave. Acumulamos ya mucho peso muerto, que fácilmente podría hacernos zozobrar. Ya nos pasó en julio de 2011.

La creciente desigualdad y su futuro, de Josep Oliver Alonso en Dinero de La Vanguardia

OPINIÓN

Una rampante desigualdad en la distribución del ingreso está emergiendo de la crisis. Tanto porque los más desfavorecidos han empeorado su situación, como por el empobrecimiento de amplias capas medias, un fenómeno nuevo. Y dado que el PIB real ha caído moderadamente entre el 2008 y el 2012 (un 5%), las pérdidas de estos colectivos se truecan en ganancias de los que se hallan en la parte superior de la distribución del ingreso. Lo confirma la distribución de la renta entre salarios y excedente de explotación de las empresas: en el 2012 estos últimos han vuelto a recuperar valores del 45%, desde el 41% del 2007; también apunta en este sentido la destrucción de ocupación que ha afectado a jóvenes menores de 35 años (un 90% de los 3,9 millones de empleos perdidos), los que tenían salarios más reducidos y que, tras cinco años de crisis, han dejado de percibir el subsidio de paro; y los aumentos de impuestos, que afectan especialmente a los asalariados con ingresos medios, o, finalmente, los recortes de gasto público, que reducen mecanismos esenciales de redistribución, como la sanidad o la educación.

¿Hasta qué punto es un fenómeno coyuntural? La pérdida de capacidad de compra en el salario medio en los EE.UU. desde los ochenta, los estallidos de cólera social en Londres en el 2011 o los periódicos problemas de las banlieue francesas, sugieren que el proceso al que nos enfrentamos tiene raíces profundas y razones complejas.

Por ello, evaluar adecuadamente la creciente desigualdad exige distinguir tres planos temporales distintos, con efectos diferenciados sobre la distribución de la renta.

Los factores de fondo, que venían operando desde los ochenta, y que van a continuar haciéndolo las próximas décadas, se resumen en el impacto de la globalización y del cambio técnico. En Catalunya y España, los efectos de la economía global comenzaron a sentirse en los primeros 2000, cuando la deslocalización emergió con fuerza. Este proceso, como destacó Greenspan en el 2001, implica que cerca de 1.300 millones de trabajadores se hayan incorporado al mercado mundial, provocando un inevitable choque depresivo en el nivel salarial de los países avanzados. No evaluar adecuadamente la importancia de este aspecto es, ciertamente, un error. Por ejemplo, los ajustes salariales y los aumentos de productividad que, hace un par de años, se acordaron en Seat o Nissan, poco tenían que ver con la crisis financiera, y mucho con la competencia mundial.

El cambio técnico emerge como otro crucial aspecto, también de largo plazo, que afecta y afectará severamente el ingreso, en especial de las capas medias. La evidencia disponible muestra como la incorporación de nuevas tecnologías está desplazando capital humano a un ritmo que la ampliación del mercado no permite absorber. Y ello porque el capital por persona ocupada se ha elevado extraordinariamente, creando enormes ganancias de productividad, que deprimen la necesidad de mano de obra. Además, la incorporación generalizada de nuevas tecnologías al terciario está segmentando su mercado laboral, concentrando los buenos empleos en pocas manos, y reduciendo salarios y capacitación en las partes bajas y medias de la pirámide ocupacional. Los últimos análisis de los cambios del mercado de trabajo americano muestran, con claridad, ese proceso de pérdida de empleos terciarios de calidad, y de expansión de aquellos con menores retribuciones, menos cualificados, a tiempo parcial y más inestables.

A estos choques, que operarán las próximas décadas, se suman otros, de carácter distinto, en el medio y en el corto plazo. La redefinición de los sectores públicos en Europa y los cambios demográficos en curso son, probablemente, los elementos más determinantes en el medio plazo. Las reformas de los sistemas de pensiones en Europa alertan de que el crecimiento de la población jubilada, y la relativa reducción de la activa, sitúan al sistema de pensiones, la sanidad y otros servicios sociales en una difícil tensión. Ello es crítico porque una parte, no menor, de la creciente desigualdad procede de la reducción de servicios públicos esenciales, a través de los cuales se ha canalizada una parte sustancial de los mecanismos de redistribución de la renta.

Finalmente, la desigualdad se acentúa por los efectos coyunturales de la crisis. Estos amplifican los anteriores efectos, aunque son los que podrán ser corregidos más fácilmente, una vez el ciclo económico se recupere. Sus efectos se visualizan en el sesgo del ingreso hacia los excedentes empresariales; en la propia distribución de los salarios; en la distribución del paro y su directa relación con el nivel de estudios; en la creciente extensión del trabajo a tiempo parcial y, lógicamente, también en la provisión de servicios públicos.

Además, y para finalizar, la desigualdad tiene un elevado componente generacional: nuestros hijos son más pobres y con expectativas futuras de aumento de la renta peores que nosotros a su edad. Y los problemas mencionados no van a jugar a su favor en los próximos años, como muestra para Gran Bretaña David Willetts en su libro The pinch.

Frente a este complejo vector de causas ¿hay algo que podamos hacer? Algunas políticas se han mostrado suicidas, como las practicadas en Estados Unidos desde los ochenta, y también por España en los 2000, de fomento de la deuda familiar como mecanismo de soporte del nivel de vida, tal como ha mostrado Raghuram Rajan en su conocido Fault lines. La relación entre acumulación de deuda y crisis financiera muestra los catastróficos errores de una fórmula que no ataca las raíces de la creciente disparidad de ingresos.

Frente a las razones estructurales de esta desigualdad al alza, y su rápida extensión a las capas medias, no hay soluciones mágicas. Pero las que existen no difieren de las tradicionales: aumento de la renta y mejora en su distribución. Por tanto, reformas que incrementen la capacidad productiva del país, y sistema fiscal y cotizaciones sociales que permitan una redistribución socialmente aceptable.

En los cincuenta y sesenta se sentaron las bases de sociedades más justas. Ahora los retos son formidables, pero no veo ninguna razón para pensar que no podamos recuperar un consenso social similar al de entonces. Sólo hay que tener el coraje político suficiente. Porque hay que tocar la fiscalidad, incluidas cotizaciones sociales sobre las máquinas. Y ello duele.

Josep Oliver Alonso. Catedrático de Economía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Josep Oliver: “L’ocupació trigarà com a mínim 10 anys en retornar als nivells del 2007″

Josep Cuní ha entrevistat Josep Oliver, catedràtic d’Economia Aplicada de la UAB.