El presidente de EEUU Obama ha vuelto a defender el nuevo acuerdo con Filipinas como una herramienta de formación para hacer frente al terrorismo y desastres naturales pero detrás se encuentra la disputa territorial entre Filipinas y China

La gira asiática del jefe de Estado estadounidense concluye en Manila

Obama afianza la alianza militar con Filipinas ante las amenazas exteriores

  • Afirma que el acuerdo tiene como fin hacer frente al terrorismo y desastres naturales

  • Los manifestantes salen a la calle a protestar y queman una imagen del mandatario

Miles de filipinos salen a la calle para protestar por la visita de Obama y el nuevo acuerdo militar con EEUU.ATLAS

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha afianzado este martes la alianza militar con Filipinas y ha asegurado que Washington jamás dejará a sus aliados solos ante una amenaza exterior, en el último día de su gira por cuatro países asiáticos.

“Nuestro compromiso con la defensa de Filipinas está blindado. Nuestros aliados nunca estarán solos“, dijo Obama ante tropas filipinas y estadounidenses durante un discurso en una base militar en Manila.

El mandatario ha reivindicaso la vigencia del tratado de defensa mutua firmado por EEUU y Filipinas en 1951, un día después de la firma de un acuerdo que prevé una mayor presencia militar estadounidense en el archipiélago durante los próximos 10 años.

Aunque aun no se han concretado los detalles, Obama aclaró ayer que Washington no pretende construir nuevas bases en Filipinas, ni ocupar las antiguas que estaban bajo su control varias décadas después de que el archipiélago dejara de ser una colonia de EEUU.

En su alocución, Obama ha vuelto a defender el nuevo acuerdo como una herramienta de formación para hacer frente al terrorismo y desastres naturales, y puso como ejemplo la cooperación llevada a cabo ante la crisis humanitaria provocada por el tifón Haiyán. “Entre las ruinas, los soldados trabajaron día tras día, durmiendo bajo la lluvia, pero nadie se quejaba”, dijo Obama sobre el trabajo que tropas de ambos países iniciaron un día después del paso del tifón en Tacloban, la zona más afectada por el desastre que causó más de 6.300 muertos.

La disputa territorial entre Filipinas y China

Obama también ha hecho referencia a la disputa que Filipinas y China mantienen por la soberanía de varios islotes en el Mar de China Meridional, donde se han enfrentado en varias ocasiones pesqueros y embarcaciones militares de ambos países.

Se debe mantener la libertad de navegación, y las disputas deben resolverse pacíficamente, y no por intimidación o uso de la fuerza“, dijo Obama en alusión a China, que se ha jactado en varias ocasiones de ser más poderosa que Filipinas y que se niega a participar en un arbitraje internacional.

Aunque EEUU ha expresado su apoyo a Filipinas en esta disputa territorial, Obama aclaró ayer que el nuevo acuerdo militar firmado con Manila no va dirigido contra China.

Obama concluyó su viaje a Filipinas con una visita al Cementerio Americano de Manila, la mayor necrópolis que Washington dedica a los soldados que murieron durante la Segunda Guerra Mundial, para presentar sus respetos.

La visita ha sido la primera de un presidente de EEUU desde la que realizó George W. Bush, que visitó el archipiélago en octubre de 2003 para pedir ayuda en la llamada guerra contra el terrorismo.

Manifestaciones contra Obama

Aunque las autoridades de Filipinas han recibido a Obama por todo lo alto, varios miles de filipinos han salido a la calle para protestar por la visita y el nuevo acuerdo militar del que denuncian tintes colonialistas.

Los activistas se han enfrentado a la Policía cerca de la Embajada estadounidense en Manila después de que ayer quemaran una imagen de Obama en una acción contra la implicación de Filipinas en los conflictos que pueda tener EEUU.

“Queremos decirle al presidente que queremos paz, la paz regional. No queremos que se nos arrastre a conflictos en la región instigados por EEUU”, dijo a la prensa local el secretario general del grupo Bayan, Renato Reyes.

Filipinas fue la cuarta y última escala de la gira asiática de Obama, que en seis días le ha llevado también a Japón, Corea del Sur y Malasia, donde ha abordado la seguridad marítima en la región, sometida a las tensiones con China, así como las amenazas de Corea del Norte y, también, la crisis en Ucrania.

El líder estadounidense tenía previsto llevar a cabo la gira el pasado mes de octubre, pero se vio forzado a cancelarla debido a la crisis generada por el cierre parcial de la Administración federal, causado por la falta de acuerdo en el Congreso para financiar el funcionamiento del Gobierno de EEUU.

Julián Flores Garcia  Màs información Google+

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Obama sella la vuelta de los ‘marines’ al Mar de China

El presidente norteamericano ha sido especialmente cuidadoso durante su gira asiática en no provocar el enfado de Pekín

Nuevo acuerdo de Defensa con Filipinas, que supone la vuelta de los ‘marines’ a las bases de Subic Bay y Clark

Barack Obama durante su visita a Malasia
El Senado filipino votó en 1991 el cese de la titularidad y presencia americana en las bases de Subic Bay y Clark, situadas al noroeste de Manila. Sin embargo, asesores militares norteamericanos volvieron a partir de 1999, en cuanto surgieron las primeras tensiones entre Filipinas y China, así como  para apoyar la lucha del Gobierno filipino contra el Frente Moro de Liberación Nacional, una guerra plagada de acciones terroristas, finalizada este mismo año con un acuerdo entre Manila y la comunidad musulmana asentada principalmente en Mindanao.Filipinas es la última etapa de la gira asiática efectuada por el presidente Obama, con el doble objetivo de reafirmar el respaldo de Estados Unidos a sus principales aliados en la orilla oeste del Pacífico, y demostrar a China que no va a dejarle el campo libre en la zona considerada ahora como el nuevo eje político-económico del planeta.

Tensión entre Japón y China

Obama pidió contención a Japón en su escalada frente a China, plasmada en la disputa del archipiélago de las Diaobao/Senkuku, y que ha hecho reverdecer los temores a un enfrentamiento de gran envergadura entre las dos principales potencias económicas del continente. Tokio ya ha decidido derrumbar todos los obstáculos legales que se interponen a su rearme militar, y ha exigido a su aliado americano que honre su pacto de defensa mutua si un enemigo exterior, o sea China, atacara Japón.