Julian Flores Garcia

Centro de internamiento de extranjeros: El ingreso del extranjero en un Centro de Internamiento no podrá prolongarse por más tiempo del imprescindible para la práctica de la expulsión, devolución o el regreso, siendo su duración máxima de 60 días

Centro de internamiento de extranjeros

 

INFORMACIÓN GENÉRICA

En los casos de denegación de entrada, devolución, inicio de expediente sancionador por el procedimiento preferente y expulsión, el juez de instrucción del lugar en que hubiese sido detenido el extranjero, a petición del instructor del procedimiento, del responsable de la unidad de extranjería del Cuerpo Nacional de Policía ante la que se presente el detenido o de la autoridad gubernativa que hubiera acordado dicha detención, en el plazo de 72 horas desde aquélla, podrá autorizar su ingreso en Centros de Internamiento de Extranjeros, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal.

El ingreso del extranjero en un Centro de Internamiento no podrá prolongarse por más tiempo del imprescindible para la práctica de la expulsión, devolución o el regreso, siendo su duración máxima de 60 días, y la autoridad gubernativa deberá proceder a realizar las gestiones necesarias para la obtención de la documentación que fuese necesaria con la mayor brevedad posible.

La incoación del expediente, la adopción de la medida cautelar de detención e internamiento, y la resolución del procedimiento serán comunicados a la embajada o consulado del país de origen del extranjero. Esta comunicación se dirigirá al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación cuando no se haya podido notificar al consulado o éste no radique en España. Si así lo solicitase el extranjero, se comunicará el internamiento a sus familiares, a la persona a la que haya atribuido su defensa jurídica, la organización no gubernamental indicada por el extranjero u otras personas residentes en España.

El extranjero, durante su internamiento, estará en todo momento a disposición del órgano jurisdiccional que lo autorizó, debiendo la autoridad gubernativa comunicar a éste cualquier circunstancia en relación con la situación de aquél que pudiera determinar la variación de la decisión judicial relativa a su internamiento.

Los menores extranjeros no podrán ser ingresados en los Centros de Internamiento de Extranjeros, y deberán ser puestos a disposición de los servicios competentes de Protección de Menores, salvo que el juez de primera instancia lo autorice, previo informe favorable del Ministerio Fiscal, y sus padres o tutores se encuentren ingresados en el mismo centro, manifiesten su deseo de permanecer juntos y existan módulos que garanticen la unidad e intimidad familiar.

 

DERECHOS DE LOS EXTRANJEROS INTERNADOS

Los centros de internamiento de extranjeros son establecimientos públicos de carácter no penitenciario; el ingreso y estancia en los mismos tendrá únicamente finalidad preventiva y cautelar, salvaguardando los derechos y libertades reconocidos en el ordenamiento jurídico, sin más limitaciones que las establecidas a su libertad ambulatoria, conforme al contenido y finalidad de la medida judicial de ingreso acordada. En particular, el extranjero sometido a internamiento tiene los siguientes derechos:

  1. A ser informado de su situación.
  2. A que se vele por el respeto a su vida, integridad física y salud, sin que puedan en ningún caso ser sometidos a tratos degradantes o a malos tratos de palabra o de obra y a que sea preservada su dignidad y su intimidad.
  3. A que se facilite el ejercicio de los derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico, sin más limitaciones que las derivadas de su situación de internamiento.
  4. A recibir asistencia médica y sanitaria adecuada y ser asistidos por los servicios de asistencia social del centro.
  5. A que se comunique inmediatamente a la persona que designe en España y a su abogado el ingreso en el centro, así como a la oficina consular del país del que es nacional.
  6. A ser asistido de abogado, que se proporcionará de oficio en su caso, y a comunicarse reservadamente con el mismo, incluso fuera del horario general del centro, cuando la urgencia del caso lo justifique.
  7. A comunicarse en el horario establecido en el centro, con sus familiares, funcionarios consulares de su país u otras personas, que sólo podrán restringirse por resolución judicial.
  8. A ser asistido de intérprete si no comprende o no habla castellano y de forma gratuita, si careciese de medios económicos.
  9. A tener en su compañía a sus hijos menores, siempre que el Ministerio Fiscal informe favorablemente tal medida y existan en el centro módulos que garanticen la unidad e intimidad familiar.
  10. A entrar en contacto con organizaciones no gubernamentales y organismos nacionales, internacionales y no gubernamentales de protección de inmigrantes.

Los centros dispondrán de servicios de asistencia social y sanitaria con dotación suficiente. Las condiciones para la prestación de estos servicios se desarrollarán reglamentariamente.

Las organizaciones constituidas legalmente en España para la defensa de los inmigrantes y los organismos internacionales pertinentes podrán visitar los centros de internamiento; reglamentariamente se desarrollarán las condiciones de las mismas.

 

DEBERES DE LOS EXTRANJEROS INTERNADOS

Los extranjeros sometidos a internamiento estarán obligados:

  1. A permanecer en el centro a disposición del juez de instrucción que hubiere autorizado su ingreso.
  2. A observar las normas por las que se rige el centro y cumplir las instrucciones generales impartidas por la dirección y las particulares que reciban de los funcionarios en el ejercicio legítimo de sus funciones, encaminadas al mantenimiento del orden y la seguridad dentro del mismo, así como las relativas a su propio aseo e higiene y la limpieza del centro.
  3. Mantener una actividad cívica correcta y de respeto con los funcionarios y empleados del centro, con los visitantes y con los otros extranjeros internados, absteniéndose de proferir insultos o amenazas contra los mismos, o de promover o intervenir en agresiones, peleas, desórdenes y demás actos individuales o colectivos que alteren la convivencia.
  4. Conservar el buen estado de las instalaciones materiales, mobiliario y demás efectos del centro, evitando el deterioro o inutilización deliberada, tanto de éstos como de los bienes o pertenencias de los demás extranjeros ingresados o funcionarios.
  5. Someterse a reconocimiento médico a la entrada y salida del centro, así como en aquellos casos en que, por razones de salud colectiva, apreciadas por el servicio médico, y a petición de éste, lo disponga el director del centro.

 

INFORMACIÓN Y RECLAMACIONES

Los extranjeros recibirán a su ingreso en el centro información escrita sobre sus derechos y obligaciones, las cuestiones de organización general, las normas de funcionamiento del centro, las normas disciplinarias y los medios para formular peticiones o quejas. La información se les facilitará en un idioma que entiendan.

Los internados podrán formular, verbalmente o por escrito, peticiones y quejas sobre cuestiones referentes a su situación de internamiento. Dichas peticiones o quejas también podrán ser presentadas al director del centro, el cual las atenderá si son de su competencia o las pondrá en conocimiento de la autoridad competente, en caso contrario.


 

 

 

 

El mundo sin ley de las cárceles para inmigrantes

Los Centros de Internamiento de Extranjeros es la sección de Inmigración que está peor regulada // Numerosas organizaciones han denunciado violaciones de derechos humanos por parte de la Policía en estos centros

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“Te tratan como a un perro. Porque la policía que está en el CIE está ahí como un castigo, lo decían ellos mismos. Algunos estaban ahí por pegar a un inmigrante u otras cosas, y les mandan ahí. Son gente muy racista. No todos, pero la gran mayoría sí.”

Así habla Paulo César, un inmigrante boliviano que lleva ya siete años en España pero que a día de hoy sigue sin haber regularizado sus papeles. Llegó como turista y ya se quedó viviendo tranquilamente en nuestro país, hasta que hace unos meses cumplió los 60 días encerrado en un CIE.

¿Qué es un CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros)? La responsable de política interior en Amnistía Internacional España, María Serrano, da una definición cristalina de lo que son. “Es un centro al que van a parar inmigrantes que están en situación irregular, normalmente porque las autoridades lo deciden como medida cautelar para expulsarles el internarlos allí”. No obstante, la falta de documentación y la estancia ilegal no están tipificados como delitos, sino que son faltas administrativas.

[Relacionado: La Fiscalía desaprobó el internamiento en CIE del 25% de los extranjeros retenidos]

 

Paulo César posteriormente habla de su identificación y de cómo le paró la Policía en el metro. “Estaba yendo a jugar a la pelota y fui al metro de la línea 10, en Alonso Martínez. Me pidieron la documentación y al ver que no le tenía, me llevaron a (los juzgados de) Plaza de Castilla. Allí me encerraron tres días y me pasaron al CIE”.

Ir a las bocas de metro a identificar personas es una de las técnicas más usadas por la Policía. Ellos mismos reconocen esta maniobra, aunque descartan que apliquen la discriminación racial. El portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José María Benito, asegura que “seguimos acudiendo a las bocas de metro pero pedimos la documentación a todo el mundo que sale, para que así las ONG no nos digan nada”. Cuenta José María que para ellos los CIE no son algo fácil, y que es el sitio “al que nadie quiere ir. Van los que por ejemplo llevan poco tiempo en el cuerpo. En cuanto pueden se van de ahí”

Paulo César fue detenido, trasladado a los juzgados y de ahí al CIE de Aluche, compuesto por un gran edificio de color amarillo y ventanas blindadas azules, colores que contrastan con lo que se da dentro. Según Paulo, “ellos tratan de maquillar mucho la cosa. Pero sin embargo, es otro el sentimiento que vive uno ahí dentro. Por fuera nadie sabe lo que hay”.

Una vez en el interior, la cosa cambia. Mantiene la estructura de una cárcel pero sin llegar a serlo, como nos explica María Serrano. “Se diferencian, en primer lugar por la regulación. Los centros penitenciarios tienen gente formada. Para los CIE aun hoy estamos esperando su regulación, hay una orden ministerial pero no sirve. Además, las personas que están al cargo de un CIE son policías, lo cual da una impronta de seguridad a un centro donde están personas que no han cometido ningún delito, solo una infracción administrativa.

Entre las cuatro paredes del centro, la rutina se apodera de los internos como Paulo, quien describe que “más que todo es dormir, no haces otra cosa. Te levantas a desayunar a las siete, vuelves arriba. Bajas a comer y después tienes el patio de cinco a siete de la tarde para caminar. Algunos pueden leer o jugar a las cartas, las damas o el dominó”.

El régimen de visitas a los detenidos ha cambiado, principalmente el horario. Pero la realidad es que muchas de las personas recluidas no tienen nadie que les visite ni les proporcione ayuda desde el exterior, y es ahí donde entran las ONG. Paulo César también fue beneficiario de las organizaciones no gubernamentales, de las que sólo tiene buenas palabras: “la verdad es que estoy muy agradecido. Vienen, te ayudan, te apoyan. Por lo menos te sacan una sonrisa y te dan el cariño que a veces uno necesita. Yo estoy muy agradecido”.

En lo que respecta al trabajo de campo, el Centro Pueblos Unidos es el que más actúa en el CIE de Aluche con Cristina Manzanedo a la cabeza, abogada del centro y una de las autoras del informe anual que detalla con bastante claridad cifras en relación a los CIE. Por ejemplo, durante el 2012 el 90% de los internos eran hombres y tan sólo el diez eran mujeres. Filtrando por continentes y en ese mismo año, el África subsahariana y América Latina agrupan un 41 y un 30% de los inmigrantes respectivamente. Un dato sangrante es el que hace una relación entre el número de detenidos y el tiempo que llevaban en España. Hasta 46 casos de personas que llevaban aquí más de diez años fueron contabilizados en 2012, en contraposición a los 74 que no llegaban a los doce meses.

Una vez ingresa el inmigrante en el centro, el gobierno verifica la documentación y prepara las expulsiones que se están tramitando, estudiando el procedimiento que deben llevar a cabo con el país de origen. Hasta un número de tres intentos de expulsión (en una de ellas ingirió pilas para provocar su traslado al hospital y así perder el vuelo).

“La tercera vez fue a los 58 días y si que ya me llevaron unos policías y me cachearon como a un terrorista. Me registraron en todos los sitios por si llevaba una cuchilla o algo. Yo no tenía ganas de pelear, tenía pocas fuerzas porque estaba débil y casi no había comido. Pero al final saqué fuerzas para gritar todo el rato que nadie podía mandar en mi vida. Salió el capitán de vuelo y no quiso que yo volara, porque me consideraba un peligro en el avión .Por eso me bajaron, porque allí el capitán manda. Ahí ya yo estaba tranquilo porque al día siguiente hacía 59 días. Cumplí los 60 y logré salir”.

Tanto las ONG como los inmigrantes coinciden en señalar una cosa, y es culpar a la Policía de malos tratos en los centros, ya sean psicológicos o físicos. Por ejemplo, desde Amnistía Internacional aseguran que “han habido denuncias de malos tratos y torturas por parte de los puestos de seguridad. Cuando se producen, no existen los mecanismos de vigilancia y denuncia adecuados. No hay cámaras ni nada”. Pueblos Unidos denuncia que “donde no hay regulación hay arbitrariedad y oscuridad. Es 2013 y no tenemos reglamento ni nada”.

[Relacionado: La Fiscalía cree “imprescindible” adoptar medidas en los centros de extranjería]

Paulo César va más allá y cuenta que el vio como “sí pegaron”. “Decían que fue con motivo porque el hombre les alzó la mano. Pero por ejemplo a un dominicano lo tiraron por las escaleras”. Y para él lo peor fue el trato que le daban los agentes del orden. “Te hablaban como a mierda.”

Y mientras, las denuncias se suceden, los organismos internacionales dictan sus sentencias sobre inmigración pero desde el Gobierno se sigue sin regular el panorama. La Policía considera que “las instituciones europeas no han entrado en esta cuestión. Alemania, Finlandia, Suecia, Bélgica, etc. Su situación es más diferente porque no tienen el problema que tenemos nosotros”. Pueblos Unidos rechaza este razonamiento afirmando que “sí existen iniciativas desde Europa, como puede ser el Frontex o satélites europeos. También está la directiva de retorno que establece los mínimos que deben cumplirse en todos los países.” Amnistía Internacional todavía es más clara: “España va en línea con los países de la Unión Europea”.

Lo único que suscita la unanimidad es la solución a los Centros de Internamiento de Extranjeros, y no es otro que el cierre. Ya sea por parte de la Policía, de las ONG y por supuesto los propios inmigrantes, todas las partes consideran que tienen un carácter nocivo para la sociedad. Historias como la de Paulo César o Samba Martine, la mujer que falleció tras pedir asistencia médica hasta diez veces en un CIE, tienen la oportunidad de ser elementos del pasado si la sociedad se conciencia ante estos lugares donde se violan derechos fundamentales.

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